El destino de todo texto

El destino de todo texto
Depósito abandonado de libros; Detroit, Michigan

Documentos inéditos en español del juicio a Oscar Wilde; una investigación que recuerdo con mucho cariño

Del pensamiento a la emoción inmoral
Textos inéditos del juicio de Oscar Wilde

La historia de los tres juicios que la justicia inglesa le adelantara Oscar Wilde en relación con su amistad con Lord Alfred Douglas es la más clara ejemplificación de lo que en el argot popular se diría 'ir por lana y salir trasquilado'. La historia es simplemente la siguiente: Lord Alfred Douglas, hijo del octavo marqués de Queensberry conoció a Oscar Wilde una tarde durante el verano de 1891. En el momento, Wilde tenía treinta y ocho años de edad y Lord Douglas apenas veintidós. Wilde ya era reconocido en los círculos londinenses como un conversador agudo y tenía alguna fama como poeta y escritor de ficción aunque no se había ensayado plenamente como dramaturgo. Wilde llevaba ya un tiempo casado y tenía dos hijos. 'Bosie', como llamaban sus amigos a Lord Douglas ( en realidad una contracción de un viejo apodo con el que su madre se dirigiera a él: 'Boysie' que quiere decir literalmente 'niñezco'), era aún estudiante de Oxford y entre sus cualidades se destacaba un naciente talento para las letras, especialmente la poesía, una belleza que el mismo Bernard Shaw llamaría 'como de flor' y un esnobismo rampante. Los dos hombres se conocieron en un té en la casa de Wilde. La amistad fue inmediata y quizá pueda uno imaginar con razón que este encuentro no difirió radicalmente con algunos de los pasajes del Retrato de Dorian Gray en los cuales se narra el primer encuentro entre el pintor Hallaway y Dorian. En todo caso, sea cual fuere el tinte del encuentro, los resultados sí que se asemejaron a los narrados en la obra de teatro. Wilde se sintió enormemente atraído por la belleza de Douglas, por su alta posición social y por su esnobismo, claro está. Douglas también tenía algo que ganar con la amistad: ser visto en compañía de uno de los más prometedores hombres de letras de Londres no era despreciable y Wilde, simplemente lo divertía. La amistad de Wilde muy pronto se convirtió en halago y obsesión. Como lo confesaría Lord Douglas después de los juicios: "[Wilde] continuamente me estaba invitando a comer o a cenar; me mandaba cartas, notas y telegramas. Me halagaba, me daba regalos, en pocas palabras, hacía lo que podía para agradarme. Me regaló copias de todos sus libros con dedicatorias. Escribió un soneto para mí y me lo entregó una noche en un restaurante. Todo esto apenas seis meses después de haberlo conocido."

Es apenas comprensible que John Soltó Douglas, octavo marqués de Queensberry y padre de 'Bosie' no estuviera especialmente entusiasmado con la nueva amistad de su hijo. A decir verdad, el marqués era un personaje curioso, por decir lo menos. Estaba una pizca corto de poderse etiquetar como 'desequilibrado mental', según las descripciones de quienes lo conocían íntimamente. Entre sus aficiones se narran la cría de caballos y perros (a quienes seguramente conocía con mayor asiduidad que a los miembros de su propia familia), el cultivo del ateismo y el boxeo y un mal genio heroico, específico, escocés. No pasó mucho tiempo después de la primera reunión de Bosie con Wilde para que el marqués tomara nota de la amistad y amenazara con dejar a su hijo sin su mesada si no renunciaba a Wilde. Como era de esperarse, Bosie se negó a dejar la amistad. A pesar que los tres hombres se encontraron casualmente hacia el final de 1892 en el Café Royal y almorzaron juntos, la falta de deferencia del marqués hacia Wilde no cesó. En abril de 1894 le escribió a su hijo: "Tu intimidad con este tal Wilde debe cesar o me veré en la obligación de desheredarte y cortar todo suministro de dinero. No voy a tratar de analizar esta intimidad y no hago acusaciones; pero en mi mente, posar como una cosa y ser esa cosa son igualmente malos. Con mis propios ojos los he visto a ambos en la más lasciva y repugnante de las relaciones según pude deducir de tus maneras y tus gestos. Nunca en mi vida había visto algo tan horrible. Con razón que la gente dice lo que está diciendo. También me han llegado noticias de que Wilde se está separando de su esposa ya que ella lo acusa de sodomía y otros crímenes, aunque esto bien puede ser falso. ¿Es esto cierto o no sabías nada al respecto? Si llego a saber que es verdad y el asunto se vuelve público, me sentiré en todo mi derecho de dispararle [a Wilde] apenas me lo vuelva a encontrar."

Esta efervescente misiva fue respondida por Bosie con un telegrama de una sola línea que decía: " ¡Qué pequeño y gracioso hombrecito eres!" lo cual acabó de retorcer el carácter bilioso del marqués, como era apenas natural suponer. Este decidió entonces frecuentar los restaurantes y hoteles en los cuales se reunían Bosie y Wilde, advirtiendo siempre a los meseros de antemano que si se llegaba a cruzar con la esperada concurrencia, no sería dueño de sus actos. Para ese entonces, Wilde ya se estaba viendo afectado por estas amenazas indirectas que interferían con su intensa vida social y con la tranquilidad que necesitaba para concentrarse en su obra. A través de una firma de abogados, le pidió al marqués una disculpa por las amenazas y por las acusaciones de sodomía que le había hecho en la carta que le escribió a Bosie. El marqués le respondió a los abogados que no se disculparía ante Wilde por algo que le había escrito a su hijo. Los días que le siguieron a este incidente fueron más bien silenciosos por ambos lados. Wilde salió de Londres buscando la tranquilidad para terminar su más importante obra La importancia de llamarse Ernesto; de Queensberry no se escuchó nada por un tiempo. A mediados de 1894, cuando Wilde acababa de llegar de su retiro literario, Queensberry decidió visitarlo en su propia casa. De la breve y tensa conversación que sostuvieron, quizá el núcleo del asunto se pueda resumir en la pregunta de Wilde y en la respuesta del Marqués: "Lord Queensberry, ¿es seria la acusación de conducta impropia que le hace tanto a su hijo como a mí?" A lo cual Queensberry respondió luego de una larga pausa: " No digo que lo son, pero parece como si lo fueran y tienen la pose de los que lo son, lo cual es igual de malo que serlo. Si los llego a pescar juntos en cualquier sitio público voy a acabar con Uds." Parece ser que una de las cosas que más le molestaba a Queensberry de toda esta situación era la 'pose' de Wilde y de Bosie, el que fueran 'posudos'. Si 'lo eran de verdad' o no, no le interesaba mucho. Para el marqués, lo importante en todo caso, era guardar las apariencias.

Ahora era el momento de Wilde para estar enojado. Procedió a instruir a su abogado para que iniciara un proceso criminal contra Lord Queensberry ante lo cual el abogado sólo tenía una de tres posibilidades: la primera, y que quizá hubiera sido deseable para que todo el asunto no terminara en la encarcelación de Wilde, es haberle aconsejado a su cliente que ignorara los cargos. La otra era dejarle el caso a otro abogado y la tercera, la que en efecto se siguió, era asumir las instrucciones de Wilde e iniciar la querella. El abogado defensor de Wilde, el señor Edward Clarke no tenía idea hasta qué punto su cliente era vulnerable a las acusaciones que lo conducirían al final del proceso hasta la cárcel Reading.

El proceso de Wilde contra el marqués no prosperó. Pero no sólo no prosperó. Ante la intensa negativa de Queensberry a pagar una multa y ofrecer unas disculpas y ante la tosca terquedad de Wilde para dejar el país por un tiempo, como lo había propuesto el abogado de Queensaberry a manera de arreglo pre-juicio, a los acusadores de Wilde no les quedó más remedio que acusar. Como en tantos otros procesos, la estrategia fue defender a su cliente -el marqués- acusando al ofendido, Wilde en este caso. El que terminó siendo acusado fue Wilde. La habilidad y experiencia legal del abogado del marqués no se dejaron sentir inicialmente, en el primer juicio, ya que éste, el señor Edward Carson, decidió equivocadamente tomar el cuchillo por el lado cortante y comenzó a atacar a Wilde en un terreno que pocos manejaban como él: el literario. Carson, como bien se puede apreciar en la selección que he hecho, toma apartes de la obra de Wilde, trazos de sus teorías estéticas e intenta denodadamente demostrar que son inmorales. La idea aplastante de Wilde, no obstante las acusaciones, no admitía mucha excepción: no hay pensamientos inmorales, sólo emociones inmorales. Una verdadera obra de arte expresa pensamientos, no emociones ni puntos de vista particulares y en este orden de ideas tiene un contenido universal, tan poco susceptible de la degradación maniquea como los hechos mismos. Los testimonios presenciales del juicio parecen coincidir en que la opinión general del numeroso público, que llenó la sala el día del interrogatorio, era que Wilde se había anotado unos puntos significativos contra Carson. Pero Carson también se dio cuenta del insuceso y muy rápidamente decidió pasar a acusar a Wilde en un terreno personal: sus hábitos de vida, sus compañías masculinas y demás. En este campo, inevitablemente, se vio a un Wilde más temeroso, más vacilante, más contradictorio.

Luego de tres juicios en los cuales la acusación de inmoralidad va escalando y en los cuales el pleito inicial queda cada vez más en la penumbra, a Wilde se le acusa de ofensas contra la segunda sección de la enmienda a la ley criminal de 1886. Hasta el momento, a la ley inglesa no le interesaban las 'indecencias que hombres adultos pudieran cometer entre ellos en privado', aunque las indecencias públicas siempre habían sido consideradas actos punibles. Pero la enmienda en cuestión introduce la idea de que la justicia penal debe proteger a los menores de edad, sean hombres o mujeres, evitando las indecencias públicas o privadas. Para la violación de la ley se establece una pena de un máximo de 12 a 24 meses de prisión. El acta del jurado, en una de las secciones finales de su extensísimo texto, dice literalmente: "[encontramos que]las obras 'El Camaleón' y 'El retrato de Dorian Gray' subvierten la moralidad y estimulan el vicio antinatural y que el señor oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde ha corrompido y arrancado brutalmente de su moralidad a varios jóvenes, entre ellos, a Lord Alfred Douglas[...]".

El juez del caso, el señor Justice Wills, no demoró en dar su sentencia: "Oscar Wilde, Alfred Douglas, el crimen que Uds. han perpetrado es tan malo que uno se tiene que contener para no describir, en un lenguaje que prefiero no usar, los actos cometidos. Estos actos deben ofender a cualquier hombre de honor que ha escuchado los detalles del caso. [...]Las personas que pueden hacer este tipo de cosas deben tener muerto cualquier sentido de la vergüenza y uno no puede esperar que la justicia tenga efecto sobre ellos. Es el peor caso que me ha tocado. No hay duda de que Ud., señor Wilde, ha sido el centro de un círculo de corrupción que se extiende entre los hombres jóvenes. Bajo tales circunstancias, pasaré la sentencia más severa que la ley me permite, aunque debo decir que se queda corta para este caso. La sentencia es que cada uno de Uds. se irá a prisión por un lapso de dos años y hará trabajo forzado por la extensión de ese plazo." Los documentos legales aclaran que Wilde pide la palabra después del juicio, pero Wills hace un ademán con la mano para que los guardias se lleven al reo. Lo que Wilde habría de decir ese infortunado día quedó en el misterio tanto como el secreto final del fantasma de Canterville.

La selección que he hecho acá cubre sólo una pequeña fracción de los documentos totales del juicio. Como en cualquier proceso, hay muchos testimonios vacuos, muchas veces los interrogatorios van por el camino incorrecto y otros por menores suelen presentarse. He tratado de evitar estas distracciones y me centré en uno sólo de los tres momentos en los cuales interviene Wilde: el momento en el cual Carson lo interroga en materia literaria durante el primer juicio. Lo que viene inmediatamente antes y después del fragmento escogido carece de valor más allá de juicio porque se refiere a eventos específicos y quizá insignificantes de la vida de Wilde: qué y con quien comió tal día, por qué le regaló una cigarrillera de plata al botones de tal o cual hotel y otras pequeñeces en las cuales se centró Carson para mostrar la supuesta inmoralidad de Wilde.

Sin embargo, por fragmentario que pueda ser el texto, creo que reviste un valor esencial por varias razones: en primer lugar, hasta donde yo sé la totalidad del juicio de Wilde es un documento que no se puede leer en español, no ha sido traducido aún. En segundo lugar, vale la pena tener en cuenta que las respuestas de Wilde no forman parte de un contexto más amplio, como una obra escrita. Fueron elucidas in situ, y en el momento mismo de las preguntas, lo cual, a mi modo de ver, nos da acceso a una faceta desconocida de Wilde en las letras castizas: la gran habilidad de Wilde como conversador, a su lively wit, para usar la expresión inglesa. En tercer lugar, diría que el texto es importante simplemente porque es sobrecogedora la gran ignorancia que envuelve el juicio de Wilde entre nsosotros. Esto, claro está, es parcialmente un resultado de la falta de una traducción. Todos los que alguna vez nos hemos topado con el Fantasma de Canterville o con El Retrato de Dorian Gray sabemos que Wilde fue acusado y llevado a la cárcel y que esto algo tenía que ver con sus preferencias sexuales, pero no sabemos mucho más que esto.



DOCUMENTOS DEL JUICIO

Oscar Wilde:[...] No pienso que un libro o una obra de arte hayan tenido jamás efecto alguno sobre la moralidad.

El señor Carson (abogado de la fiscalía): ¿Estoy en lo correcto al decir que Ud. no tiene en cuenta el efecto de crear moralidad o inmoralidad [en el público]? - Ciertamente, no lo tengo en cuenta.

En lo que concierne a sus obras, ¿asume Ud. la pose de no estar preocupado por la moralidad o inmoralidad? - No sé si Ud. está usando la palabra 'pose' en un sentido particular.

Esta es, en todo caso, una de sus palabras favoritas, ¿no es así? - No asumo ninguna 'pose' en este asunto. Al escribir una obra de arte o un libro estoy pensando exclusivamente en la literatura, esto es, en el arte. No estoy haciendo ni el bien ni el mal, estoy tratando de hacer algo que tenga alguna calidad de lo bello (a quality in the beauty).

Escúcheme bien señor. Esta es una de las "Frases y filosofías para el uso de los jóvenes" que Ud. ha aportado al público: 'El mal es un mito inventado por la gente buena para dar razón de la curiosa atracción que pueden ejercer ciertas personas'. ¿Cree que esto es verdadero? - Rara vez pienso que algo de lo que escribo sea verdadero.

¿Dijo Ud. 'rara vez'? - Sí, dije 'rara vez'. Pude haber dicho 'nunca'. Las cosas que escribo 'nunca' son verdaderas en el sentido habitual del término 'verdadero'.

'Las religiones mueren cuando se demuestra que son verdaderas' ¿Es esto cierto? - En efecto, eso es lo que yo sostengo. Esta es una sugerencia encaminada a desarrollar una filosofía que explique la aniquilación de las religiones por la ciencia, pero este es un asunto de mucha envergadura para entrar en él ahora.

¿Piensa Ud. que este era un axioma seguro como para ser propuesto en una filosofía para los jóvenes? - Es al menos muy estimulante.

'Si se dice la verdad, lo más probable es que a uno lo pesquen tarde o temprano ' - Esa es una paradoja placentera pero no albergaría esperanzas de que pueda ser tenida como un axioma.

¿Es buena para la juventud? - Cualquier cosa que estimule el pensamiento a cualquier edad es buena.

¿Así sea moral o inmoral? - No existe tal cosa como un pensamiento moral o inmoral. Sólo hay emociones inmorales.

'El placer es la única cosa por la cual uno debe vivir' - Pienso que la realización personal es uno de los objetivos primordiales en la vida y ciertamente realizarse a través del placer es más elegante que realizarse a través del dolor. En este punto estoy completamente del lado de los antiguos, de los griegos. Esta es sin lugar a dudas una idea pagana.

'Una verdad deja de ser una verdad cuando más de una persona cree en ella' - Exactamente. Esa es mi definición metafísica de la verdad; es algo tan personal que una misma verdad nunca puede ser apreciada por dos mentes distintas.

' La condición de la perfección es el ocio; el fin de la perfección es la juventud' - Oh sí, eso es lo que creo. Al menos la mitad de ello es cierto. La vida contemplativa es la más elevada forma de vida y así lo reconocen los filósofos.

'Hay algo trágico acerca del enorme número de jóvenes hombres ingleses de nuestro tiempo que comienzan la vida con perfiles intachables y terminan por adoptar una profesión útil.' - Me gustaría pensar que los jóvenes tienen suficiente sentido del humor.

¿Cree que esto es gracioso? - Pienso que es una paradoja divertida, un divertido juego de palabras.

¿Qué cree que podría pensar la gente acerca del efecto de las "Frases y filosofías para el uso de los jóvenes" tomadas en conjunto con "El sacerdote y el acolito" ? - Indudablemente fue esta idea que el público se pudiera formar lo que hizo que me opusiera tan enfáticamente a la historia en cuestión. De inmediato me di cuenta de que las máximas carecían de sentido, eran paradójicas o como Ud. las quiera llamar si se leían al unísono con "El sacerdote y el acolito".

Luego de las críticas que se le hicieran a Dorian Gray, lo modificó Ud. considerablemente? - No. Hice algunas adiciones. Una comentario específico–no se trataba de un comentario de un periódico o algo por el estilo sino del único crítico cuya opinión tengo en alta estima, el señor Walter Pater- me señaló que cierto pasaje probablemente estaba mal construido e hice una adición.

¿Es esta su introducción a Dorian Gray?: 'No existen libros morales o inmorales. Los libros simplemente están bien escritos o mal escritos' ¿Es este su punto de vista? - Mi punto de vista sobre el arte, sí.

¿Entonces asumo que no importa qué tan inmoral sea un libro, si está bien escrito, es, en su opinión, un buen libro? – Sí, si está bien escrito de tal manera que produzca una sensación de lo bello, que es la más alta sensación de la que es capaz un ser humano, entonces es un buen libro. Si está mal escrito no produce más que una sensación de disgusto.

Entonces, ¿Un libro bien escrito que presenta puntos de vista morales pervertidos puede ser un buen libro? - Ninguna obra de arte presenta puntos de vista. Los puntos de vista pertenecen a las personas que no son artistas.

¿Una novela pervertida puede ser un buen libro? - No sé lo que quiere decir con novela 'pervertida'.

Entonces sugiero que Dorian Gray es susceptible de ser interpretada como una novela tal - Sólo lo puede ser para los brutos e iletrados. Los puntos de vista de los Filisteos sobre el arte son incalculablemente estúpidos.

¿Quizá una persona iletrada que lea Dorian Gray la pueda considerar una novela tal? - Los puntos de vista de los iletrados sobre el arte son inenarrables. Yo estoy interesado sólo en mi visión del arte y no me importa en lo más mínimo lo que otros puedan pensar sobre ella.

¿La mayoría de las personas entran en su definición de Filisteos e iletrados? - He encontrado excepciones maravillosas.

¿Cree Ud. que la mayoría de la gente puede llevar una vida acorde con las posiciones que Ud. nos está presentando? - Ciertamente no.

¿Cree Ud. que el amor y el afecto del artista de Dorian Gray puedan llevar a un individuo común a creer que hay allí una cierta tendencia? - No tengo conocimiento alguno acerca de los puntos de vista de los individuos comunes.

¿Intentó Ud. evitar que el individuo común comprara su libro? - Ciertamente nunca los disuadí.

{El señor Carson entonces procede a leer extractos del Retrato de Dorian Gray en los cuales el pintor Basil Hallward le narra a Lord Henry Wooton sus primeros encuentros con Dorian Gray. Las citas son sacadas de la versión original de la obra tal como apareció en Lippincott's Monthly Magazine" julio, 1890.}

'...La historia es simplemente la siguiente. Hace dos meses asistí a una reunión en la casa de Lady Brandon. Ud. sabe que los pintores tenemos que presentarnos en sociedad de cuando en cuando para recordarle al público que no somos salvajes. Con un frac y una corbata blanca, tal como Ud. me lo recordara alguna vez, cualquiera, hasta un corredor de bolsa, puede ganarse la reputación de ser civilizado. Pues bien, había estado en la habitación por unos diez minutos conversando viudas nobles sobrecargadas de ropa y académicos tediosos cuando de repente tomé conciencia de que alguien me observaba. Di media vuelta y vi a Dorian Gray por primera vez. Al encontrarse nuestros ojos me sentí palidecer. Un curioso instinto de terror me sobrecogió. Sabía que estaba cara a cara con alguien cuya personalidad era tan fascinante que, si se lo permitía, absorbería toda mi naturaleza, toda mi alma y hasta mi arte. Yo no deseaba una influencia externa en mi vida. Ud. sabe Harry lo independiente que soy por naturaleza. Mi padre me había destinado para el ejercito. Yo insistí en ingresar a Oxford. Fue entonces cuando me hizo ingresar mi nombre en el Middle Temple. Antes de que yo hubiera alcanzado a comer media docena de comidas, renuncié al bar y manifesté mi intención de convertirme en pintor. Siempre he sido dueño de mí mismo, o al menos lo fui hasta que conocí a Dorian Gray. Entonces..., pero no sé cómo explicarle esto. Algo me dijo que estaba al borde de una terrible crisis en mi vida. Tuve la extraña sensación de que el destino me tenía reservadas dichas y dolores exquisitos. Supe que si hablaba con Dorian quedaría absolutamente devoto a él y que por lo tanto no debería hacerlo. Me asusté y decidí abandonar el salón. No fue mi conciencia lo que me hizo obrar así: fue la cobardía. No me enorgullezco por haber intentado escapar.
Conciencia y cobardía son en el fondo lo mismo, Basil. Conciencia es el nombre comercial de la firma. Eso es todo.
No creo lo mismo Harry. Sin embargo, cualquiera que fuese mi motivo –puede haber sido el orgullo ya que solía ser muy orgulloso- lo cierto es que me costó un gran esfuerzo llegar a la puerta. Allí, naturalmente, me encontré con Lady Brabdon. "No piense que se va a escapar tan pronto señor Hallward" grito. Ya conoce Ud. su voz horrenda y chillona.
"Si, es un pavo real en todo menos en la belleza" dijo Lord Henry deshojando la margarita con sus dedos largos y nerviosos.
No me pude librar de ella. Me presentó a la realeza, personajes con estrellas y charreteras, ancianas con tiaras gigantes y narices en forma de gancho. Habló de mí como de su amigo más querido. Sólo la había visto una vez antes pero se empeñó en presentarme. Creo que en ese momento ya uno de mis cuadros había tenido un gran éxito y se murmuraba acerca de él en los diarios amarillistas, que como Ud. sabe, son los estándares de inmortalidad del siglo XIX. De repente me encontré con el joven cuya personalidad me había estremecido de manera tan estrepitosa. Estábamos muy cerca, casi tocándonos. Nuestros ojos se encontraron de nuevo. Fue una locura para mí, pero le pedía a Lady Brandon que nos presentara. Quizá no fue una locura después de todo. Fue simplemente inevitable. Nos hubiéramos hablado sin que nos presentaran, estoy seguro de eso. Dorian me lo confirmó posteriormente. Él también sintió que estábamos destinados a conocernos.
"Cuéntame más acerca de Dorian Gray. ¿Con cuanta frecuencia se veían?"
Todos los días. No estaba contento si no lo veía todos los días. Claro está que era por unos pocos minutos. Pero pocos minutos con alguien que uno adora significan mucho.
“¿Pero realmente lo adoras?”
Sí, lo adoro.
“¡Qué extraordinario! Yo pensaba que nunca te interesarías por cosa alguna que no fueran tus pinturas, tu arte. ‘Arte suena mejor, ¿No es así?
Él es todo mi arte ahora. A Veces pienso Harry que sólo hay dos eras importantes en la historia del mundo. La primera es la aparición de un nuevo milenio del arte y la segunda es la aparición de una nueva personalidad para el arte. Lo que la invención del óleo fue para los venecianos o la cara de Antonio para los escultores griegos, eso es Dorian Gray para mí. No es simplemente que yo pinte para él, dibuje para él o lo use como modelo. Todo esto lo he hecho. Ha modelado para mí como Paris en su armadura brillante y como Adonis con su capa de cazador y su lanza. Coronado con retoños de loto se ha sentado en proa de la embarcación de Adriano mirando a lo lejos hacia el verde y turbio Nilo. También se ha inclinado sobre las quietas aguas de un pozo en algún bosque griego para observar en el plateado silencio del agua su propia belleza. Pero él es más que esto para mí. No te diré que no estoy satisfecho con lo que he hecho de él, ni que su belleza es tan abrumadora que el arte no la puede capturar. No hay nada que el arte no pueda expresar y estoy seguro de que el trabajo que he adelantado desde que conocí a Dorian Gray es un buen trabajo. Pero de alguna manera, -no sé si me entiendas- su personalidad me ha abierto toda una nueva forma de ver el arte, una nueva forma del estilo. Veo las cosas de una manera diferente, las pienso de una manera diferente. Ahora puedo recrear la vida de una manera que era desconocida para mí antes. 'Un sueño sobre la forma en días de pensamiento', ¿Quién solía decir esta frase? No me acuerdo, pero esto es lo que Dorian Gray ha sido para mí. La mera presencia de este muchacho –porque parece ser más que un muchacho aunque realmente tiene más de veinte años- la mera presencia y aspecto de este muchacho –ah! Me pregunto si puedes comprender todo lo que esto significa. Inconscientemente él describe para mí los lineamientos de una nueva escuela, una escuela que ha de tener toda la pasión del espíritu romántico, toda la perfección del espíritu griego. ¡Qué intensa armonía del alma y del cuerpo! En medio de nuestra locura, hemos separado estas dos cosas, y hemos inventado un realismo que es bestial, un idealismo que es vacío. ¡Harry! ¡Harry! Si sólo supieras lo que Dorian Gray es para mí. ¿Te acuerdas de ese paisaje mío por el que Agnew me ofreció una gran suma y que yo no quise vender? Es una de las mejores cosas que he podido hacer porque mientras lo estaba pintando, Dorian Gray se sentó a mi lado.
"Basil, es maravilloso, debo conocer a Dorian Gray"

{Continúa el interrogatorio} Ahora le pregunto señor Wilde, ¿considera Ud. que la descripción de este sentimiento de un hombre por un joven apenas mayor de edad es un sentimiento propio o impropio? - Pienso que es una perfecta descripción de lo que un artista sentiría al encontrar una bella personalidad que era de alguna manera esencial para su vida y para su arte.

¿Piensa Ud. que este es un sentimiento que un hombre joven debe albergar por otro hombre? - Sí, si se trata de un artista.

{El consejo comienza a leer otro pasaje del libro de Wilde. El testigo pide una copia y se le entrega una versión original de la obra}

El señor Carson (le indica al testigo la parte de la obra que se leerá): Creo que esta parte se dejó por fuera en la edición posterior que fue recortada.

Testigo - No me gusta llamarla 'recortada'

Sr. Carson - Sí, lo sé, pero ya veremos

"Sentémonos, Dorian" dijo Hallaway pálido y en un tono grave. "Sentémonos. Yo me sentaré en la sombra y tú en la luz. Así son nuestras vidas. Contéstame esta sola pregunta. ¿Has notado en tu retrato algo que no te guste –algo que quizá no notaste al principio pero que se te reveló de repente?"
"¡Basil! gritó el joven aferrándose a los brazos de la silla con manos temblorosas mientras lo miraba con ojos de asombro y locura.
Veo que sí lo notaste. No hables ahora. Espera hasta que oigas lo que tengo que decir. Es cierto que te he adorado con un sentimiento más romántico que el que un hombre normalmente siente por un amigo. Pero de alguna manera, debo decir que nunca he amado a una mujer. Supongo que nunca tuve el tiempo para ello. Quizá, como dice Harry, una 'grande passion' sea el privilegio de aquellos que no tienen nada que hacer y es ese justamente el papel de una clase ociosa en una sociedad. Pues bueno, desde el momento en que te conocí, tu personalidad ha tenido el más extraordinario efecto sobre mí. Admito que te adoré con locura, extravagantemente, absurdamente. Sentía celos de que simplemente hablaras con alguien. Quería tenerte todo para mí. Sólo estaba feliz cuando estaba contigo. Cuando estábamos lejos, seguías estando presente en mi arte. Era ridículo y estaba mal. Todavía es ridículo y está mal y claro está que nunca te dejé saber que me sentía así, hubiera sido imposible. No lo hubieras entendido, yo mismo no lo entendía. Un día decidí pintar tu retrato. Esta debería ser mi obra maestra, y de hecho lo es. Pero a medida que trabajaba en la obra, cada pincelada y cada trazo de color parecían delatar mi secreto. Me volví temeroso de que el mundo no entendiera mi idolatría. Sentí, Dorian, que había dicho demasiado. Así es que decidí que la obra nunca fuera mostrada. Te molestaste un poco, pero a la larga te diste cuenta de todo lo que el asunto significaba para mí. Harry, con quien hablé sobre el incidente, se burló de mí. Pero no me importó. Cuando el retrato estuvo terminado, me senté a solas con él y sentí que estaba en lo correcto. Luego de unos días el retrato salió de mi estudio y luego de que me liberé de la intolerable fascinación de su presencia pensé que había sido un tonto al pretender haber dicho muchas cosas en el retrato. En realidad pensé que no había dicho nada más allá del hecho de que eres un hombre apuesto y de que puedo pintar. Incluso ahora no puedo evitar sentir que es un error pensar que la pasión que uno siente en la creación se refleje realmente en la obra creada. El arte es más abstracto de lo que imaginamos. La forma y el color nos hablan sobre la forma y el color –eso es todo. A veces me parece que el arte oculta al artista mucho más de lo que él cree. Cuando recibí la oferta de Paris, decidí que tu retrato fuera la figura central de mi exhibición. Nunca se me ocurrió que te pudieras rehusar. Pero veo ahora que tienes razón. El retrato no se debe mostrar. No debes estar molesto conmigo por lo que te he dicho, Dorian. Como le dije a Harry en alguna ocasión; naciste para ser admirado y adorado."

{Continúa el interrogatorio} ¿Quiere Ud. decirnos señor Wilde que este pasaje describe el sentimiento natural de un hombre hacia otro? - Describe la influencia producida por una bella personalidad.
¿Una bella persona? - No, dije una "bella personalidad". Puede Ud. describirlo como quiera. Dorian Gray poseía una personalidad asombrosa.

¿Puedo suponer que Ud., como artista, conoce el sentimiento que se describe acá? - Nunca he permitido que una personalidad domine mi arte.

Entonces nunca ha conocido el sentimiento que Ud. describe. – No. La obra en cuestión es ficción.

Entonces según lo que Ud. dice, Ud. no está en capacidad de saber si este es un sentimiento natural o no. – Creo que es perfectamente natural que cualquier artista admire intensamente y ame a un hombre joven. Es algo que sucede en la vida de prácticamente cualquier artista.

Pero repasemos algunas partes del texto frase por frase. "Admito que te he adorado con locura" ¿Qué dice a esto? ¿Ha adorado a un hombre joven con locura? - No, no con locura. Además prefiero el amor a la adoración ya que considero el amor una forma más alta de sentimiento.

Pero bueno, no nos enredemos en este tema. Mantengamos el nivel de la conversación un poco más 'bajo', ¿quiere? - Nunca he adorado a nadie excepto a mí mismo. (se escuchan risas estrepitosas en el público de la sala).

Me imagino que Ud. piensa que lo que acaba de decir es muy inteligente. – Ciertamente no.

Entonces, ¿Ud. nunca ha tenido este sentimiento? - No. Toda la idea fue tomada de Shakespeare. Lamento decírselo, pero fue tomada de los sonetos de Shakespeare.

Creo que Ud. escribió un artículo para mostrar que los sonetos de Shakespeare sugieren formas de vicio que son antinaturales. – Muy por el contrario, escribí un artículo para mostrar que los sonetos de Shakespeare no sugieren esto. Me opuse a que semejante perversión se le imputara a Shakespeare.

"Te he adorado extravagantemente", ¿Esto quiere decir financieramente? - ¡Oh si claro, financieramente! ¿Cree Ud. que estamos hablando de finanzas? Debo confesar que no se de qué está hablando Ud.

¿De verdad no sabe de qué estoy hablando? Entonces espero hacerme entender muy claramente antes de que termine. "Estaba celoso de que hablaras con alguien". Alguna vez ha estado celoso de un hombre joven? - Nunca en mi vida.

"Te quería tener todo para mí." ¿Alguna vez ha tenido este sentimiento? - No, lo consideraría una gran molestia, enormemente aburrido.

"Me volví temeroso de que el mundo supiera de mi idolatría". ¿Por qué se volvió temeroso de que el mundo supiera de su idolatría? - Porque hay gente en el mundo que no puede entender la intensa devoción, afecto y admiración que un artista puede sentir por una bella y maravillosa personalidad. Estas son las condiciones reales bajo las cuales vivimos y debo decir que las lamento.

Estas personas desafortunadas, que no poseen el alto entendimiento que Ud. posee, quizá puedan pensar mal de estas citas. – Indudablemente, hasta el punto en que ellos quieran. Pero como le digo, no me interesa la ignorancia de otros.

En otro pasaje Dorian Gray recibe un libro. ¿Era este libro un libro moral? - Pues no estaba bien escrito, pero sí me sugirió algunas ideas.

¿No tenía este libro una cierta tendencia? - Me niego a ser interrogado sobre la obra de otro artista. Es una impertinencia y una vulgaridad.

{El testigo admite que el libro en cuestión es una obra francesa, A Rebours, de J.K. Huysmans. El señor Carson insiste en su deseo de interrogar al testigo sobre la moralidad de este libro. Pero el señor Edward Clarke apeló al señor Justice Collins quien prohibió toda futura referencia a la obra.
El señor Carson entonces procedió a leer otro extracto de la obra El retrato de Dorian Gray, citando la siguiente conversación entre el pintor y Dorian Gray.}

"...Creo que es mejor que sepas que en Londres se dicen las cosas más horrendas sobre ti, cosas que no me atrevería a repetir.
No quiero saber nada de lo que se dice sobre mí. Me encantan los escándalos sobre otras personas, pero los que son sobre mí no me interesan. No tienen el encanto de la novedad.
Pero te deben interesar Dorian. Todo caballero debe estar interesado en su buen nombre. No querrás que la gente te considere vil y degradado. Claro que tienes tu posición y tu riqueza y todas esas cosas. Pero la posición y la riqueza no lo son todo. Yo, por mi parte, no puedo creer una sola palabra de estos rumores, al menos me cuesta trabajo aceptarlos cuando te tengo en frente. El pecado suele poder leerse en la cara de un hombre. No se puede ocultar. La gente habla de vicios secretos, pero un vicio no puede ser secreto. Si un hombre perverso tiene un vicio, este se muestra en las comisuras de su boca, en la forma de cerrar los ojos, incluso en la forma de sus manos. Una cierta persona –no diré su nombre pero tú sabes de quien se trata- vino a mí el año pasado para que yo pintara su retrato. Nadie lo había visto antes ni se había oído hablar de él hasta ese momento, aunque he oído hablar de él mucho desde entonces. Me ofreció un precio exorbitante, pero me rehusé. Había algo en la forma de sus dedos que detesté desde el instante en que lo vi. Ahora sé que estaba en lo correcto y que es un personaje monstruoso. Pero tú Dorian, con tu cara pura, brillante e inocente, con tu juventud maravillosa e imperturbada –no puedo pensar nada malo de ti. Aún así, te veo muy poco, ya casi no pasas por el estudio y para colmo de males, cuando estoy lejos de ti oigo hablar estas cosas horrendas. No sé qué decir. Explícame por qué, Dorian, un hombre como el duque de Berwick abandona la habitación cuando tú entras. ¿Por qué tantos caballeros de Londres se rehúsan ir a tu casa o invitarte a la de ellos? Solías ser amigo de Lord Cawdor. Lo conocí en una cena la semana pasada. Tú nombre fue mencionado de repente en la conversación en relación con las miniaturas que prestaste para la exhibición en Dudley. Cawdor frunció el ceño y dijo que a pesar de que tenías el más exquisito gusto artístico, no eras un hombre con quien una joven de mente pura debería estar, que ninguna mujer casta debería pasar un rato en la misma habitación contigo. Yo le recordé que eras mi amigo y le exigí que me explicara lo que quiso decir. Me lo dijo, me lo dijo frente a todos. Fue horrible. ¿Por qué es tan amenazante tu amistad para los hombre jóvenes? Tú eras el mejor amigo de ese muchacho atribulado de la guardia que se suicidó. Está también el caso de Sir Henry Ashton que tuvo que abandonar Inglaterra con el nombre manchado. Ustedes eran inseparables. ¿Qué hay de Adrian Singleton y su trágico final? ¿Qué hay del único hijo de Lord Kent y su carrera? Conocí a su padre ayer en la calle St. James. Estaba sumido en la vergüenza y el dolor. ¿Qué hay del duque de Perth? ¿Qué clase de vida tiene ahora? ¿Qué caballero se querrá asociar con él? Dorian, Dorian, tu reputación es infame...

{continúa el interrogatorio}Ahora bien señor Wilde, ¿no le sugiere esta pasaje una cierta cantidad de vicio anti-natural? - Describe a Dorian Gray como un hombre de una influencia muy nociva, pero no dice nada sobre la naturaleza de esa influencia. De hecho, yo no creo que una persona pueda influir sobre otra y así es evidente que no creo que haya una mala influencia en el mundo.

¿Un hombre nunca corrompe a un joven?¿Acaso no puede hacerlo? - No, no lo creo.

¿Nada lo puede corromper? - ¿Está Ud. hablando de la diferencia de edades?

No señor, estoy hablando del sentido común - Se lo repito, no creo que una persona pueda influir sobre otra.

¿No cree Ud. que seducir a un hombre joven y hacerle el amor probablemente lo corrompa? - No, no lo creo.

¿En dónde se estaba quedando Lord Alfred Douglas cuando le escribió Ud. la carta que hemos comentado acá ? - En el Savoy. Yo me estaba quedando en Babbacombe, cerca de Torquay.

¿El objetivo de la carta era responder a algo que él le había mandado? - Sí, un poema.

¿Por qué un hombre de su edad habría de dirigirse a un hombre veinte años menor que él con el apelativo "Mi niño"? - Porque lo apreciaba, siempre lo he apreciado.

¿Lo adora? - No, pero siempre me ha gustado Lord Alfred Douglas. Creo que es una bella carta. En realidad es un poema. Yo no estaba escribiendo una carta común y corriente. En este orden de ideas, me debería Ud. interrogar acerca de si El Rey Lear o uno de los sonetos de Shakespeare son obras apropiadas.

Por favor señor Wilde, conteste la pregunta sobre la carta sin tener en cuenta su valor artístico. – No puedo contestar independientemente del arte.

Supongamos que un hombre que no es un artista hubiera escrito esta carta, ¿diría entonces que la carta es una carta apropiada? - Un hombre que no es un artista no puede haber escrito esta carta.

¿Por qué? - Porque ninguna persona que no sea un artista puede escribir así. Una persona que no sea un artista simplemente no maneja el lenguaje de un hombre de letras.

Sugiero, señor Wilde, para efectos de su reputación, que no hay nada especialmente valioso desde el punto de vista literario en la expresión "esos labios rojos de pétalo de rosa que tú tienes" - Eso todo depende de la manera en que se lea.

"Tu esbelta y dorada alma camina entre la pasión y la poesía" ¿Es esta una bella frase? - No si se lee de la forma en que Ud. la lee señor Carson. Ud. la lee muy mal.

No pretendo ser un artista señor, y a decir verdad, cuando escucho su testimonio, me alegro de no serlo-

El señor Edward Clarke- No creo que mi colega deba hablar de esta manera. (dirigiéndose al testigo) Por favor señor, no critique la lectura de mi colega.

¿No es esta una carta excepcional? - Debo decir que es única.

¿Es esta la forma usual en la que Ud. escribe su correspondencia? - No, pero a menudo le escribí a Lord Alfred Douglas, aunque no le escribía a ningún otro joven de la misma manera.

¿A menudo escribe cartas con el mismo estilo de esta? - No me repito en materia de estilo.

[...]¿Pero diría Ud. que la carta en cuestión es una carta ordinaria? - Todo lo que escribo es extraordinario. ¡Por favor!, no asumo la pose de ser una persona ordinaria, pregúnteme lo que quiera sobre el particular.